28-02 Entrevista con: José Carlos Cabrera

Entrevistamos a José Carlos Cabrera, de la generación del 60, que jugó en el Hispano Inglés y terminó dirigiendo al Canarias en la élite del baloncesto español.

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- ¿Qué recuerdo tienes de tu etapa como jugador del Hispano Inglés?

Unos recuerdos fantásticos. Fueron 4 años en los que formamos un grupo increíble y con dos genios como entrenadores. Primero Juan Isidro Martín (DEP) y luego José Carlos Hernández Rizo. Fue él el que me metió el gusanillo del baloncesto y hasta la fecha. El Hispano Inglés de entonces estaba en una casa de la Av. 25 de Julio, donde hoy está la Guardería Gusiluz; y teníamos una cancha muy pequeñita (no cumplía con las dimensiones reglamentarias ni de lejos). Además había un desnivel con un pequeño escalón coincidiendo con la mitad del campo. Allí entrenábamos, aunque estábamos obligados a jugar en la desaparecida Ciudad Juvenil. Formamos un grupo estupendo y entre todos los miembros del equipo se forjó una amistad que dura hasta hoy. Además, rompimos moldes. En aquella época el Hispano Inglés era un colegio muy pequeñito... no sé cuántos alumnos podría tener --200 o por ahí- y el equipo lo formábamos los únicos pibes a los que nos gustaba el baloncesto. No había más. En aquella época la superioridad de los Escolapios y de La Salle era abrumadora en baloncesto y, sin embargo, en la 72-73, en mini, y en la 73-74, en infantiles, quedamos campeones de Canarias. Un éxito inesperado. A partir de entonces el Hispano empezó a hacerse con un nombre en el Baloncesto de Tenerife.

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- Actualmente se vive con intensidad el “sentimiento Hispano”, ¿cómo se vivía en tu generación?

El baloncesto de los 70 no tenía nada que ver con la organización que tiene hoy en día. En el Hispano lo hacían casi todo Juan Isidro y José Carlos. Sólo había un equipo en mini y, luego, cuando subimos de categoría, uno en mini y otro en infantiles. Era otra época... los padres no iban a los partidos, en todo caso a las finales del campeonato de Tenerife o de Canarias, nada más. El resto de los compañeros del colegio también pasaba bastante del tema. En realidad, éramos 10 locos más dos entrenadores igual de locos, que lo pasábamos muy bien y encima ganamos.

- Tu trayectoria en el baloncesto es muy destacada. ¿Qué significó para ti estar en la élite del basket español?

No me puedo quejar. Sin haber sido una figura en el baloncesto nacional, tuve la suerte de jugar 3 años en ACB, con el Canarias, más 12 años en 1ªB (lo que hoy es la LEB Oro), repartidos entre el Náutico, el Tenerife A.B. y el propio Canarias. La experiencia como jugador profesional fue extraordinaria. Unos años que recordaré siempre, primero por la posibilidad que tuve de jugar con auténticos fenómenos -Germán González, Jose Manuel Beirán, Salva Díez, Ray Smith, Jordi Freixenet, Manolo de las Casas Matías Marrero, Pedro Ramos, Eduardo García Ramos, Eduardo Aciego y un montón más de jugadores que espero no se enfaden por no nombrarlos. Pero además la enorme experiencia de jugar contra las figuras del baloncesto en aquella época: Petrovic, Sabonis, Epi, Villacampa, Montero y otra lista interminable. El ambiente que se generaba en torno al equipo, las gradas, los partidos en sí mismos. Algo imborrable para quien le gusta tanto este deporte.

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- ¿Qué hizo “El Cabra” además de ser jugador de baloncesto?

Estudié Historia, con importante cabreo de mi madre, que quería que fuera médico. Y a, continuación, al principio compaginándolo con el baloncesto, dí clase en el desaparecido CEU San Pablo. Luego vinieron unos años de dedicación exclusiva a baloncesto, pero que me permitieron leer la tesis doctoral. Tras la retirada volvía a dar clase en aquel colegio y también en la Universidad de La Laguna y en la UNED. Pasé unos años en una empresa privada relacionada con temas medioambientales y de patrimonio. Y, finalmente, a partir de 1999 me incorporé al Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife, donde sigo en la actualidad.

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- ¿Qué consejo le darías a las nuevas generaciones de la Escuela de Baloncesto del Colegio Hispano Inglés?

El consejo más importante es el de estudiar. El baloncesto es una experiencia enorme. Si les gusta, que se dediquen a ella con todas su ganas. Pero la formación y el estudio es fundamental. Además, se puede compaginar perfectamente. Incluso con las posibilidades de diversión que los chic@s tienen hoy en día, sigue existiendo tiempo para todo. Para mí ha resultado clave en mi vida que, además, de jugar baloncesto, siguiera con mis estudios universitarios, porque eso me ha facilitado muchísimo el tema laboral después de la retirada.


Escuela de Baloncesto Hispano Inglés
"Nos divertimos jugando, formamos compitiendo"